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CRISIS Y EXTRANJERIA

            Crisis en una palabra que está en boca de todos, como si de una canción de moda se tratase. Pero, sin dejarnos caer en discursos tremendistas o políticos, lo cierto es que la situación económica actual tiene repercusiones en muy diferentes ámbitos. Veremos ahora cómo afecta a la documentación de aquellas personas extranjeras que viven en España y que tienen una autorización de trabajo y residencia o pretenden obtenerla.

            Resulta evidente que ahora se contrata menos y se despide más. Los primeros en caer son aquellos contratos de obra o servicio que (de forma sospechosa o no) finalizan y no son renovados. ¿Qué les sucede a aquellas personas extranjeras que tienen una autorización de trabajo y residencia y que no trabajan, a la hora de renovar su documentación?. Evidentemente, necesitará un nuevo contrato u oferta de trabajo, lo que puede ser difícil de obtener. Aun así, tenemos posibilidades de cubrir el expediente aunque no se tenga contrato u oferta de trabajo pero se esté cobrando una prestación, que generalmente será la prestación contributiva por desempleo, lo que conocemos vulgarmente por “cobrar el paro”.


            Además de lo anterior, hay algo que hace peligrar mucho más la renovación del permiso para trabajar. Para que se conceda dicha renovación hay que acreditar que se ha realizad la actividad laboral durante un mínimo de seis meses por cada año de vigencia de la tarjeta. Esto es, las autorizaciones de trabajo y residencia tienen una vigencia de un año si son iniciales y dos años si son renovadas (las permanentes con vigencia de cinco años son un tipo diferente, que no entraremos a valorar ahora y que suponen muchos menos problemas a la hora de su renovación). Hay que tener en cuenta que la Oficina de Extranjeros está considerando como prueba para acreditar la realización habitual de la actividad, la cotización a la Seguridad Social, lo que conocemos como Vida Laboral. A pesar de que ello es lo habitual, en teoría podría haber más pruebas que justificaran la realización de actividad laboral.

 
            De esta obligación de cotizar durante seis meses por año de validez de la autorización, obtenemos dos conclusiones inmediatas. Primera: mucho cuidado con la posibilidad de que empleadores y empleadoras que, por la circunstancia que fuera, no han dado de alta al trabajador o trabajadora, ya que en ese caso no constarán cotizaciones. Segunda: si no se ha cotizado durante seis meses (o si no se acredita realización de actividad laboral durante ese tiempo), se denegará la renovación de la autorización de trabajo y residencia.

 
            Hay una posibilidad de salvar la renovación cuando se han cotizado menos de seis meses por año de vigencia de la autorización. No entraremos en detalles, pero sí que merece la pena destacar alguna de las posibilidades que brinda el artículo 54.4 del Reglamento de Extranjería. En aplicación de este artículo, se podrá renovar la autorización de trabajo y residencia si se ha cotizado al menos tres meses, siempre que se acredite la búsqueda activa de empleo. Aunque en teoría hay más posibilidades, en la práctica, la Oficina de Extranjeros está concediendo las renovaciones cuando se hayan cotizado tres meses y la persona interesada esté dada de alta como demandante de empleo en el SEF. Como se suele decir, “esté apuntada en el paro”. Pero claro, hay que emplear el criterio con cierta lógica, por lo que evidentemente Extranjería no verá con buenos ojos un expediente en el que la persona se quedara sin trabajo en una fecha determinada y tardara muchos meses en inscribirse como demandante de empleo en el SEF. En conclusión, y para evitar posteriores problemas, debemos tener como consigna inscribirse en el SEF como demandantes de empleo inmediatamente después de haberse quedado en paro.

             Por otra parte, ¿Cómo afecta la situación actual de empleo a aquellas personas extranjeras que llevan residiendo en España durante tres años y quieran obtener la autorización de trabajo y residencia por arraigo?. Las extranjeras y extranjeros que estén viviendo en España durante tres años y quieran solicitar lo que se ha venido a llamar el arraigo social [artículo 45.2 b) del Reglamento de Extranjería] necesitan un contrato de trabajo de un año de duración a jornada completa, es decir, cuarenta horas semanales de trabajo. Los malos momentos que corren para la contratación sin duda perjudican a aquellas personas que cumplen con los requisitos para legalizar su residencia en España y que buscan ser contratados.

             No es el hecho de obtener el contrato la única dificultad. Muchas empresas están pasando una apretada situación económica lo que hace que tengan deudas con la Seguridad Social o con la Agencia Tributaria (lo que solemos llamar “Hacienda”). Ahora bien, Extranjería, para que la solicitud de arraigo sea concedida, exigirá que la empresa esté al corriente del pago a Seguridad Social y Hacienda. Por lo cual, no servirá de nada un contrato de una empresa que tenga deuda con estas entidades de la Administración.

             Una última consideración: en este río revuelto, hay empleadores y empleadoras desaprensivas que intentan obtener ganancia. Por ello, prolifera la “venta” de contratos simulados, a veces pagándose por los mismos unas cantidades muy elevadas de dinero. Ello, de por sí, es injusto, ya que deben ser gratuitos. Pero, además de perder el dinero comprando uno de estos contratos, corremos el riesgo de que resulten inútiles porque Extranjería, no permanece ciega a esta realidad. Si la Oficina de Extranjeros observa que una empresa pretende ofrecer contratos a muchos trabajadores en un corto espacio de tiempo, sospechará que se trata de un contrato simulado. Piénsese, que podemos comprar un contrato, pero no sabemos cuantas decenas o cientos de contratos más ha vendido la empresa. Y además, como los piratas, piratas son, no olvidemos que esta empresa que vende contratos puede tener deudas con la Seguridad Social y la Agencia Tributaria, en cuyo caso se denegará la solicitud de arraigo.

            En conclusión, para renovar la autorización de trabajo y residencia, o para obtenerla tras vivir en España durante tres años, es recomendable la sensatez y la previsión, sabiendo corregir los problemas antes de que se produzcan, porque una vez que surge el complicación, se perderá la residencia legal en España o en el mejor de los casos, tendremos muchas dificultades que nos harán perder tiempo y tranquilidad.          

             Asier Garria Uriarte



 

 

       


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