Boletín
  Favorito Mapa del sitio Home E-mail Imprimir
 
  Acceso Intranet
  Usuario: 
  Clave: 
 
 
 
 

Otras noticias
 Volver
EL FMI CREE QUE ESPAÑA NO CUMPLIRÁ SUS METAS DE REDUCCIÓN DEL DÉFICIT
12/04/2011
Fuente: El País

El capitalismo en su versión española es proclive a los ciclos pronunciados: el mayor boom en décadas condujo directamente al mayor crash. Y en esas estamos. Una economía conmocionada tiene dificultades para recuperarse, puede convertirse en un globo que pierde aire, y ese es el panorama que pinta el informe de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) para España: la economía española no alcanzará crecimientos del 2% al menos hasta 2017. "A España le va a llevar muchos años conseguir que las cosas se enderecen", anunció ayer en una comparecencia ante los medios el economista jefe del FMI, el francés Olivier Blanchard, viejo conocedor de la economía española. El pesimismo del Fondo contrasta con las previsiones del Gobierno: el listón del 2% se alcanzaría tan pronto como en 2012, según Economía. Alguien se equivoca: las cifras no casan.

Ese bajo crecimiento impedirá que España cumpla con sus objetivos de consolidación fiscal. Aunque el FMI ha mejorado sustancialmente -en casi medio punto- las previsiones de déficit para España tanto en 2011 como en 2012, a partir de ahí las cosas se ponen difíciles. El Fondo prevé que España cierre 2011 con un déficit del 6,235%, en la línea con las previsiones del Gobierno (6%), en lo que tal vez es el dato clave -junto con evitar una recaída en la recesión?para apuntalar la imagen de España en los mercados y evitar el contagio de Portugal y el resto de países rescatados. Para 2012 las previsiones también mejoran sustancialmente, con un déficit del 5,6% del PIB, pero se alejan ya de la senda trazada por el Ejecutivo, que prevé un tijeretazo hasta el 4,4%. A partir de ahí, siempre según los datos difundidos con carácter público por el FMI este lunes, España no consigue rebajar el déficit del 4,5% al menos hasta 2017. En concreto, para el año 2013, en que el Gobierno se ha comprometido a bajar el déficit al 3% para cumplir con el Pacto de Estabilidad, el FMI prevé un déficit del 4,98%, dos puntos por encima de lo prometido.

En cuanto a la deuda, la base de datos pública actualizada del FMI muestra que la deuda pública bruta española irá creciendo sin parar hasta alcanzar el 75,9% del producto interior bruto (PIB) en 2016. Eso supone una importante rebaja con respecto a la previsión que tenía hasta ahora de que la deuda alcanzase el 82% del PIB ya en 2015. El Fondo presentará esta tarde un informe sobre la posición fiscal de los países en que puede hacer comentarios sobre los datos difundidos ya ayer con carácter público. Esos datos muestran que en 2013 también Bélgica, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y Eslovenia tendrán en 2013 un déficit público superior al 3% del PIB. El alumno más aplicado será Alemania, seguido por Luxemburgo, Finlandia, Holanda, Malta y Austria.

En todo caso, La función de las previsiones económicas es hacer de la astrología una disciplina más respetable. Ese aforismo -de uno de los grandes, el economista John K. Galbraith- le viene como anillo al dedo a los pronósticos del FMI, que en los últimos años ha fallado con España más que ningún otro organismo o centro de análisis. Y sin embargo, las previsiones del Fondo son importantes para las expectativas en los mercados y en las grandes plazas financieras: crean tendencias, contribuyen a construir un relato que acaba siendo fundamental. Pese a que a veces esté plagado de claroscuros: el Fondo mejora unas décimas las previsiones para 2011 y 2012 (0,8% y 1,6%, respectivamente: aún muy lejos de las del Gobierno), y sin embargo a partir de ahí -hasta 2016- los datos son peores que los de hace unos meses. A pesar de haber seguido todas y cada una de las recomendaciones del Fondo, a pesar de todos los recortes, a pesar del giro copernicano del Ejecutivo de Zapatero que lo deja como uno de los campeones de la austeridad y las reformas en Europa, el FMI pronostica una lenta, muy lenta salida del túnel, que de cumplirse dejaría una profunda cicatriz durante años.

El Gobierno de Zapatero ha cumplido escrupulosamente el guion de reformas y ajuste fiscal que solicitaba el organismo que dirige Dominique Strauss-Kahn, ya sea por las exigencias de Bruselas, de los mercados o por voluntad propia: reforma laboral, de pensiones y financiera, junto con subidas fiscales y un fuerte recorte del gasto público. La narrativa del informe del FMI así lo reconoce: nunca en el pasado reciente ha habido tantas referencias positivas a España, a su reestructuración financiera, a la reforma laboral y a la senda de austeridad emprendida. Pero esos elogios no se ven en las previsiones. "El Fondo lleva años insistiendo con las reformas: se supone que así debía aumentar el crecimiento potencial de la economía. Ese mensaje se vuelve cuestionable si, justo ahora que España aplica una por una las recetas, el FMI no da crédito a esas políticas con un aumento de las estimaciones de crecimiento potencial", criticó Ángel Ubide, del Peterson Institute en Washington.

Blanchard no quiso entrar ayer en las quinielas que sitúan a España entre los países que van a necesitar rescates. Eso sí, aseguró que el pinchazo inmobiliario no ha acabado: de la burbuja sigue saliendo un aire muy nocivo para la economía española, con efectos sobre la morosidad de la banca que pueden dificultar aún más la reactivación."Los precios de la vivienda subieron demasiado y pese a que ya se han recortado entre un 10% y un 20% van a seguir bajando", dijo Blanchard como aviso a navegantes. "Pero los bancos pueden soportar esa corrección sin graves problemas. Y a España le ha ido relativamente bien en los mercados: ha conseguido separarse de otros países [los rescatados: Grecia, Irlanda y Portugal]. El Gobierno ha emprendido medidas significativas con la reforma de las cajas y la del mercado laboral: el Ejecutivo está haciendo lo correcto", declaró.

Gracias a todo eso, España ha evitado -por ahora- el contagio de la crisis portuguesa, pero no está fuera de peligro. Comparte varias características con los países atacados. Durante los años del boom perdió competitividad y acumuló enormes y persistentes déficits comerciales: como Portugal y Grecia. Como Irlanda, hinchó una enorme burbuja inmobiliaria a base de más y más crédito. Tiene una notable exposición a Portugal y es vulnerable al incremento de los tipos de interés que ha iniciado el BCE.

"Las reformas van por el buen camino, se están recapitalizando las cajas que podían ser el talón de Aquiles y el resto de medidas va en la senda adecuada. El problema es que el efecto de las reformas no es inmediato", indicaron fuentes del FMI a este diario para explicar la aparente incompatibilidad entre las malas previsiones y los elogios a la labor reformista del Gobierno.

Las contradicciones no acaban ahí. Las previsiones de desempleo del Fondo son más optimistas que las del Ejecutivo: el FMI calcula que el paro bajará hasta el 19,3% en 2011 y hasta el 18,2% en 2012, con la creación de 250.000 empleos en dos años pese al magro crecimiento. Con un corolario preocupante: en España, como en el resto de economías avanzadas, es "muy improbable" una reducción rápida de las tasas de paro ante la combinación de políticas fiscales restrictivas, los costes de la reparación del sistema financiero y el bajo crecimiento. El alto desempleo durará años: en 2016 la tasa de paro rondará el 15%, según el Fondo, sin comparación con ningún otro país desarrollado.

La vicepresidenta económica, Elena Salgado, se quedó con lo positivo: la mejora de las previsiones en 2011 y 2012. Y aseguró que confía en que el FMI "todavía se acerque más" a sus previsiones.

Los problemas no son solo para España. "La periferia de la eurozona afronta unas perspectivas que combinan bajo crecimiento y una posición fiscal y financiera problemática: va a ser un reto considerable acometer un ajuste tan difícil con un crecimiento tan magro", indicó Blanchard. Las recetas son las de siempre: mayor claridad en la exposición al riesgo de la banca; recapitalización de las entidades con problemas; consolidación fiscal inteligente, ni muy rápida (lastra el crecimiento) ni muy lenta (lastra la credibilidad en los mercados), y reformas para aumentar el crecimiento potencial. "El problema aparece cuando haciendo todo eso ni el mismo Fondo lo refleja en sus pronósticos", cerró el economista jefe de Intermoney, José Carlos Díez.

Pero eso son previsiones. Con los datos del año pasado, España ha caído hasta el 12º lugar entre las mayores economías del planeta, al ser superada por Brasil, India y Rusia. No es previsible que recupere una plaza entre los 10 primeros. Cortesías de la crisis.



 Volver
 
 
  Privacidad Nota Legal